03 marzo 2005

¿Horripilantes?

A caballo regalado...

El otro día leí una carta al director de un diario. En ella, el aspirante a adjudicatario de una vivienda de protección pública de la EMV se alarmaba por el aspecto "horripilante" de éstas. No le faltaba razón. Hay que reconocer que muchas de estas viviendas parecen hechas con mal gusto y/o mala idea.
Algunas, más que viviendas, parecen oficinas, naves o incluso nichos (qué yuyu). Es como si detrás del proyecto alguien estuviera especialmente interesado en que los habitantes de estas casas sean fácilmente reconocibles como beneficiarios de ayudas sociales, es decir, susceptibles de ser señalados con el dedo: "mira ése, es uno de los que les han dado la vivienda". (..."financiada con mis impuestos"... Ya me entienden).

Por otro lado, me comentaba el otro día un amigo que vive en una vivienda libre de las primeras que se hicieron en los PAUs del norte de Madrid que, al lado de su urbanización, están construyendo unos pisos de protección oficial que ya los quisiera él. Con pádel, piscina y demás detalles que apuntan al semilujo.

Yo opino que ni tanto ni tan calvo. Que en el término medio se halla la virtud. No obstante, me voy a mojar y, de tener que decantarme por algo, me inclino ligeramente por la primera opción aunque sólo sea porque:

1) La casa fea y "delatora" dificulta la venta o alquiler encubiertos, así como la especulación, que se están dando con este tipo de inmuebles, prácticas que me parecen de lo más fraudulento.

2) Yo firmaría ahora mismo por ser adjudicatario de una vivienda con aspecto de bloque de cemento feo pero que estoy pagando a 1.400 euros el metro cuadrado. Los 2.500 que me ahorro los ganaría en calidad de vida, y como decía Ana Torroja, lo que digan los demás está de más.


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